Hai anos no mes de agosto había,
como en certos deportes,
un “
tempo morto” para a política e a vida
pública. Os despachos oficiais e os Parlamentos pechaban e todos se daban unha
tregua ata o outono, antes de reiniciar a confrontación e o debate. Había un
stand by que todos respectaban. Mais
agora nada se detén.
O grupo gobernante
mesmo publica disposicións e normas durante o estío, para tentar
coller
desprevenida á oposición. A polémica permanente nos medios de comunicación fai
que a chama siga viva; non é posible manterse á marxe, por moito que o
procuremos para preservar a saúde mental.
Este ano houbo unha terrible
traxedia. Na véspera do Apóstolo sucedeu o
accidente de Angrois. As autoridades
tentaron pechar o suceso canto antes. Enterraron aos mortos, honraron aos
veciños da aldea que actuaron como heroes, acudiron en masa ás celebracións
relixiosas e sinalaron ao culpable para que non coubesen as dúbidas: o
maquinista foi imputado como principal responsable. Mais agora o xuiz observa
unha
imprudencia punible de Adif no accidente e imputa a esta
empresa. Afirma que “
ha existido una omisión de cautelas elementales por quienes tienen que
garantizar la seguridad en la línea”. Nun exercicio de cinismo inadmisible
os presidentes de
Adif e Renfe, que deberían ter sido cesados de inmediato como
máximos responsables do desastre, afirman que “
la seguridad no la deciden los políticos, sino los técnicos”.
Resulta alentador comprobar que a xustiza, ás
veces, funciona, e non permite pechar en falso un episodio tan terrible como
éste.

A pesar de todo a clase política
tiña présa por marchar de
vacacións; no último debate no Parlamento de Madrid
(no que o presidente tentou explicar a súa inexplicable relación con Bárcenas)
moitos acudiron aos escanos coa maleta na man.
Núñez Feijóo (“
un hombre de placeres sencillos” segundo afirmou na prensa),
descansa no sur de Galicia e disfruta do canto dos paxaros e da brisa do mar.
Pola súa banda, nos comezos de agosto Mariano Rajoy deixouse retratar facendo
ridículas
carreiriñas polas terras do Salnés. Para entreter ao persoal deixou a
Margallo, o ministro de Exteriores, un auténtico
incendiario que, cada vez que
fala, provoca un conflicto.
Agora anda a xogar á guerra contra o Reino Unido
por causa de Xibraltar. Castigan á poboación da zona con estrictos controis que
provocan retencións kilométricas. Afirma que España perdeu a confianza en
Xibraltar. Entéranse agora da existencia do contrabando, do branqueo de
capitais, do crime organizado
e da
actuación do Peñón como paraíso fiscal. Ben que o sabían, pero miraban para
outro lado. Mais agora resulta útil esta estéril confrontación para que esquezamos
outros temas: a corrupción política, a financiación irregular do PP e as prácticas
de Bárcenas que salpican a toda a cúpula do partido gobernante.

Case está a rematar o mes e non
houbo un só día tranquilo. Millóns de persoas siguen sen traballo, os bancos de
alimentos vense desbordados
pola
crecente demanda dos menesterosos, os estafados polas preferentes seguen a
reclamar xustiza e
a plataforma contra
os desafiuzamentos continúa activa para que os bancos non deixen máis familiar
á intemperie. Mais a voracidade do capitalismo non cesa.
O FMI aproveitou o
estío para propoñer unha nova rebaixa salarial. Os
expertos afirman que esta
medida non serviría para crear emprego nin
mellorar a productividade: só nos achegaría, un pouco máis, aos países
menos desenvolvidos. A pesar deste panorama hai un acontecemento que se repite,
como todos os veráns:
centos de africanos chegan ás nosas costas, en
embarcacións cada vez máis precarias. De qué espanto fuxen, como será a miseria
que tentan eludir? Quen os engaña, que paraísos inexistentes lles debuxan para
que expoñan así as súas vidas?
Inician un
camiño sen retorno que, en moitos casos, só os conduce a rebuscar nos colectores
do lixo ou a malvivir de actividades delictivas.
Os que
dirixen o mundo, na vez de procurar o beneficio colectivo e a irmandade dos
seres humanos, están a provocar cada vez máis desigualdade, miseria e
desamparo. Teremos que facer algo para evitar o imperio da barbarie.
En este cálido mes, y no sólo en términos de temperatura ambiente, leer este post supone algo de aire fresco, muy necesario.
ResponderEliminarEl texto dice, como siempre, mucho y bien. Sólo comentaré dos expresiones. Una de ellas, aquí recogida y que oímos recientemente en los medios de comunicación, “la seguridad no la deciden los políticos, sino los técnicos”. Con ella se alcanza una cota de cinismo difícilmente superable pero, a la vez, revelador de lo que ocurre en general. Porque la seguridad, la calidad, la eficiencia, todas esas cosas buenas de las que tanto hablan en el Parlamento, sí las deciden los políticos, para bien y para mal. Y es bueno que sea así; sería muy inquietante que los “técnicos” militares decidieran sobre nuestra seguridad en vez de hacerlo políticos civiles. Las consecuencias potenciales las sabemos y han sido aplaudidas recientemente por el alcalde de Baralla, aplaudido a su vez y mantenido en su cargo.
Son políticos quienes han decidido, considerando o no informes técnicos, trazados de vía y sistemas de seguridad. También son políticos quienes toman decisiones en condiciones laborales, en el reparto de riqueza (ya vemos a donde va) y el ámbito sanitario, con consecuencias para la salud. Un cirujano opera, pero es el político el que decide si habrá ese cirujano o no en un determinado hospital e incluso si habrá o no ese hospital.
Sólo hay un ápice de razón en aquella expresión cínica y sería aplicable a la politización en el mal sentido de puestos de relevancia técnica, por la que se suplen conocimientos y carreras curriculares con designaciones por confianza.
La segunda expresión que me atrae especialmente es la conclusión del post: “Teremos que facer algo para evitar o imperio da barbarie”. Yo le diría a su autor y querido amigo que él ya lo hace, con su excelente trabajo como médico (no es fácil en esta época) y con las magníficas aportaciones de su blog. Con una televisión única, en plan NODO, a pesar de la apariencia que da disponer de múltiples canales (tenemos los mismos tertulianos en todos, concursos deplorables, “Corazones”, “Sálvames” y, en la 2, animales que se comen a otros a la hora de la siesta y anuncios catastróficos de cambios climáticos después), con una prensa que cuenta lo que cuenta, cuando y como lo cuenta, con un individualismo que propicia la ya crónica inutilidad de colegios profesionales y sindicatos, parece que sólo queda la opción de comunicación directa o electrónica mediante blogs, webs y redes sociales. Por eso, vayan desde aquí mis mejores deseos para la continuidad de éste y de otros blogs críticos. Hay que ser optimistas y recordar que en la Historia hubo momentos peores. El analfabetismo generalizado no es algo tan lejano en el tiempo.
Y también seamos patriotas y cantemos con José Luis y su guitarra: http://www.youtube.com/watch?v=J1I-49f9xrI
"el accidente hubiera ocurrido igual que fuese a 200 km/hora que a 20 km/hora"
ResponderEliminar¿onde lin esa frase??
¿y si hubiesen previsto como norma fija, todos los años, revisar e invertir en seguridad en las líneas de tren, las máquinas en sí y un mecanismo de apoyo que se active cuando los trenes pasan a ser manejados por el maquinista en tramos peligrosos?. Por ejemplo.
ResponderEliminarA esto si se puede responder....las consecuencias del accidente no hubiesen sido trágicas, lo probable es que no hubiese acaecido ningún descarrilamiento.
Tantos millones de euros que tienen pactados para traer el Ave a Galicia y ni se les pasa por la cabeza invertir en seguridad de transportes públicos que son usados por cientos de miles de personas todos los días. Ellos viajan en cochazos y aviones en primera clase, su seguridad está garantizada con nuestro dinero.
Es simple, no somos nadie, no les preocupa nuestro bienestar. Con el rollo de tener mayoría absoluta = a cheque en blanco para hacer los que les plazca, van a lo suyo y punto.
Lo tengo claro, son delincuentes, impresentables, sin ética y sin pudor.
Pregunta: Cual puede ser la forma de cambiar esta realidad, desalentadora, patética y vergonzosa, en la que nos encontramos instalados. Dónde la política va, ciegamente, falta de ética, de principios; dónde los políticos hacen las leyes a su medida, para poder quebrantarla y salir impunes, para que seamos nosotros la mayoría no privilegiada, quienes siempre paguemos sus fechorías; la banca,especuladores y capital reinan a sus anchas; y nuestra indignación e impotencia no atisban esperanzas.
ResponderEliminarNi en sindicatos, al servicio del mejor postor, ni en alternativas del color que no manda, que siempre son más de lo mismo, ni en jueces nombrados por los propios imputados, ni en unos medios de comunicación siempre partidistas y hechos para difuminar y despistar de la realidad....??? .
Se les hace la cama a nuestros jóvenes para que, a sus anchas, se instalen, en una apatía pasiva , en la costumbre de una justicia social inexistente ,y en el sentimiento de impotencia que nos crea "El Gran Circo Nacional", donde la hipocresía, caradura, y el "todovale" si favorece mi bolsillo, no tiene parangón.
No queda más remedio que seguir luchando,somos muchos los que no nos sentimos representados, los que creemos que esta "democracia", que tanto dolor, sudor y lágrimas, en este país, costó conseguir, podría funcionar de otro modo; que no es una utopía que las cosas sean mejores, más justas para todos. Y tenemos que denunciar, tenemos que proponer, tenemos que vigilar, tenemos que hacer darse cuenta a nuestros hijos de que ellos tienen que crear el futuro,... y hacerlo mejor que nosotros...; no debiera ser muy difícil.